4/9/13

EL VELO DE LA DUDA



Esconder el rostro es una tradición histórica, se cree que tiene procedencia judía, en la que la mujer tenía que tapar su faz para protegerse de los malos espíritus, hasta el instante en el que el marido le retiraba el velo de la cara.

Incluso si nos trasladamos al siglo XIII A.C, se encuentran unos escritos en los que la mujer noble podía hacer uso del velo, pero no las mujeres del campo o las prostitutas, convirtiéndose así en una tradición sujeta al estatus social.













Las mujeres destinaron el uso de este complemento para ocultar su rostro. 
En ocasiones cuando hacían algo posiblemente reprobable por la sociedad como viajar para ver a un amante, les obligaba hacer uso del velo, en este caso bien tupido, para ocultar su identidad y no ser reconocida.

















En los años 20 la moda del velo cobró gran importancia, continuando hasta los años 50, siendo siempre icono de elegancia y estilo. Dejó de usarse en los 60-70, llegando a rescatarse en cierto modo por la admiración de lo retro, en los 80.

En España se acuñó un término que no está registrado en la RAE, al ser una palaba compuesta, y es el "tapafeas", así se llamaba a esta tela de tul que caía por el rostro y en ocasiones ocultar los no tan agraciados dones de la naturaleza. Lo que hizo surgir esta palabra que tan curiosamente define al velo.




















Celebrities de la moda o del cine,  que desde luego no deben ocultar su belleza posan en estas imágenes con su rostro encadenado a un velo.

Reese Witherspoon, Claudia Schifer, Daría Werbowy, Kristen Stewart, Helena Bonham Carter, o Dita Von Teese son algunas de las fotografiadas a continuación.









Steven Meisel, o Solve Sundsbo con sus diversos estilos nos muestran estas dos primeras imágenes dónde el velo es pieza clave de su fotografía.

Continuando con otra serie de instantáneas que siguen manteniendo este misterio tras el velo.


































En mi opinión el velo se ha convertido, aunque creo que nunca dejó de serlo, en un arma de seducción, puesto que deja parte del rostro descubierto y parte oculto que nos gustaría descubrir.

En el título que hoy he puesto al post de esta semana, he querido transmitir esa duda que se dejaba antiguamente, de si esa mujer que llevaba ese velo tupido, escondía tras ella, un amante, un secreto, o una alejada belleza.

Como cada semana, quiero terminar enlazando este post con una frase célebre, y para ello he relacionado dos términos que creo que definen a la perfección este tema. Uno es el arte, por las imágenes tan interesantes que puede dar un sencillo adorno en el rostro, y otra como no podía ser de otra manera, el velo.

Para esta ocasión he elegido una frase del mítico Edgar Allan Poe:

"Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la naturaleza a través del velo del alma"

Hasta pronto!!

Ángeles Castro

2 comentarios:

Adolfo Morales Cordero dijo...

Excelentes Fotografías. Mi opinión es que occidente transformó una prenda que conoció en los viajes de aquellos Europeos más aventureros a Oriente. Así aquel hiyab, por suerte fue evolucionando en la moda no para postergar a la mujer sino para justo lo contrario elevar su sensualidad, a la vista están esas fotografías.
No tienen desperdicio, las afirmaciones de la arabista Luz Gómez García en su libro 'Diccionario de Islam e Islamismo', el empleo del término 'hiyab' con el significado de 'velo femenino' es un uso metonímico a partir de su significado en el Corán y el Hadiz (los dichos del profeta).

En ambos, la palabra 'hiyab' se refiere a la segregación que preserva la pureza: la de los creyentes frente a los no creyentes, la de las mujeres de Mahoma frente a sus invitados, etc. La palabra 'hiyab' significa literalmente 'cortina'. En la época de los califas rachidíes, señala Gómez García, se impuso el uso de unos cortinajes que separaban el lugar en que se situaba el califa del espacio ocupado por el pueblo.

El origen de la interpretación del uso del 'hiyab' se encuentra en el Corán y en principio señala una 'barrera' no entre un hombre y una mujer, sino entre dos hombres. Nació para proteger la intimidad del profeta de terceras personas, tal y como señala la escritora marroquí Fatima Mernissi en su obra 'El Harén político'.

Saludos.

Angeles Castro dijo...

Muchas gracias por tu comentario!! muy interesante!!